

Energía para la industria

La industria consume casi tanta energía como el transporte, y puede utilizar cualquier tipo disponible en el mercado. Al mismo tiempo, también produce toda clase de sustancias contaminantes e impactos sobre el medio ambiente.
La cogeneración es una opción que pueden utilizar muchas industrias. El combustible se utiliza en un motor que alimenta un generador de electricidad. Y el calor sobrante del motor suple las necesidades de agua caliente. De esta forma, la industria reduce en gran medida su consumo eléctrico, y su consumo de energía en general.
La industria utiliza toda clase de energía comercial, aunque en la práctica es la principal usuaria de la electricidad y el gas natural. Siguen en importancia los derivados del petróleo. El uso de carbón está desapareciendo, mientras que crece el de calor útil obtenido a base de energía solar térmica.
La experiencia muestra que las industrias pueden aumentar su eficiencia energética de manera radical sin arruinarse por el camino. Los variados procesos de fabricación (desde escaldar verduras a pintar carrocerías de automóviles) ofrecen infinitas posibilidades de ahorrar energía.
Para ello, los sistemas de fabricación se analizan cuidadosamente. El calor residual de un proceso puede servir para otro, mientras que colocar material aislante en una determinada tubería puede evitar grandes pérdidas. La cogeneración es un buen ejemplo de esta manera de pensar.
La energía
Para la actividad industrial es fundamental la existencia, y el consumo, de energía que mueva los ingenios y las máquinas.
La liberación definitiva se consigue con el abaratamiento del transporte, la producción de energía eléctrica y su transporte a larga distancia.
Dos son las fuentes de energía básicas, para la producción eléctrica: la hidroelectricidad y la termoelectricidad.
La electricidad no es el único recurso energético utilizado por la industria: el carbón, el gas y el petróleo tienen una importancia no pequeña en la producción industrial.
Tipos de industria
Distinguiremos tres tipos básicos de industria: la industria pesada, la industria de equipo y la industria ligera.
En sentido estricto una industria pesada es aquella que trata grandes cantidades de productos brutos, pesados, para transformarlos en productos semielaborados. Se suelen instalar en las grandes ciudades industriales.
En la industria pesada distinguiremos, como industrias principales, la metalurgia y la química. Son industrias que exigen inversiones muy elevadas y ocupan mucho suelo industrial. Se sitúan cerca de los grandes puertos de entrada del petróleo o cerca de los yacimientos.
Las industrias de equipo se dividen en dos grandes grupos: las industrias de construcción y las metalúrgicas de transformación.
La industria ligera es la que fabrica bienes de uso y consumo particular. Para ello utiliza materias primas y productos semielaborados.
Los tres grandes tipos de energía
Casi toda la energía que utilizamos viene de tres grandes fuentes: el sol, la fisión nuclear y la materia orgánica fósil. Estos distintos orígenes explican sus diferentes posibilidades de cara a la sostenibilidad.
Fotones solares, minerales radiactivos o hidrocarburos: todos ellos contienen energía en diferente grado de concentración. Tras un proceso de refinado más o menos largo y complejo, todos se convertirán en energía útil.
Energía fósil
Reducir el consumo de energía fósil se ha convertido hoy en día en una necesidad acuciante, si queremos reducir la emisión de CO2 a la atmósfera y cumplir los objetivos de emisión establecidos en el protocolo de Kioto.
Quemar carbón o petróleo tiene un impacto bien visible sobre el paisaje, en forma de penachos de humo cargados de diversas sustancias contaminantes.
La energía fósil es energía solar concentrada y petrificada en forma de compuestos de carbono, procedente de plantas y animales que vivieron hace millones de años. Este carbono, al quemarse, pasa a la atmósfera en forma de dióxido de carbono, el principal componente del efecto invernadero.
El carbón fue el primer tipo de combustible fósil en ser utilizado como energía comercial. Siguieron el petróleo y por último el gas natural. Hoy en día los tres tipos coexisten en nuestro modelo de consumo de energía, con el carbón estabilizado, el petróleo en crecimiento y el gas natural en franca expansión.
Toda nuestra economía está basada en el consumo masivo de energía fósil: la energía procedente de carbones, petróleo y gas natural aporta un 88% del consumo total de energía primaria.
Energía nuclear
No existe energía más polémica que la nuclear. Sus detractores aducen el riesgo que implican sus instalaciones, mientras que sus partidarios plantean su contribución para frenar el cambio climático.
Las centrales nucleares son entornos muy controlados, con múltiples barreras y protocolos de seguridad. La energía nuclear (energía de fisión del núcleo atómico) se basa en la división del átomo de uranio en elementos más ligeros. Este proceso libera una enorme cantidad de energía en forma de calor. El proceso se realiza de manera controlada en el interior de un reactor. El calor generado se emplea para generar energía eléctrica.
Energía solar
Arrumbada desde hace décadas por la energía fósil y nuclear, la energía solar aparece hoy claramente como la mejor manera de colocar a nuestra sociedad en el camino de la sostenibilidad.
La fuerza del sol bastaría y sobraría para abastecer a toda la humanidad de la cantidad de energía que necesita. Existen tres principales maneras de convertir la luz del sol en energía útil: la fotosíntesis de la plantas, el movimiento de la maquinaria atmosférica y la propia radiación solar. Parte de los residuos urbanos también procede de la energía solar: por ejemplo, el papel procedente de la madera.
Las distintas variantes de la energía solar aportan un 6% al consumo total de energía primaria. Tras años de crecimiento muy lento de este porcentaje, el rápido desarrollo de la energía eólica y otras renovables permite abrigar esperanzas de alcanzar en un plazo de tiempo razonable una “cesta energética” más sostenible.
Los principales obstáculos al desarrollo de la energía solar son el coste y la irregularidad. Hoy día es más barato el kWh obtenido quemando carbón que el procedente de un panel solar. Pero este cálculo no tiene en cuenta el coste del daño al medio ambiente que causa la quema de carbón. Si se tuviera en cuenta, la energía solar sería rentable.
También se acusa a las energías renovables de no funcionar cuando el día está nublado o no hay viento. Pero eso tiene una solución combinando diferentes tipos de energía de requerimientos climáticos opuestos. Por ejemplo, los días calmados y soleados los paneles solares funcionan a pleno rendimiento, mientras que los días cubiertos y ventosos transmiten toda su energía a los aerogeneradores.
ENERGIAS PRIMARIAS
Petróleo
La industria del crudo afirma que sin petróleo el mundo sería un lugar frío y oscuro. Esto puede ser cierto, pero también lo es que el mundo es un lugar contaminado y violento gracias en parte a este apreciado combustible.
Casi exactamente la mitad de la energía primaria que se consume en España es petróleo. Datos en Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo)
Más de 30 años después de la gran crisis petrolera de 1973, la economía mundial sigue dependiendo estrechamente de este combustible. Cada década aproximadamente tiene lugar un nuevo pánico petrolífero, con subida en vertical de los precios y consecuencias en forma de paro y recesión. Se lanzan ambiciosos planes de energías renovables. Algún tiempo después, el precio del crudo se estabiliza y las energías renovables pierden atractivo… hasta el próximo pánico petrolífero.
Tras unos años de crecimiento muy rápido y un descenso del consumo en la década de 1980, el consumo de petróleo crece actualmente a un ritmo sostenido.
En nuestro país, la dependencia del oro negro ha pasado de un 70% aproximadamente en los años 70 a un 50% en la actualidad. Pero la demanda en términos absolutos sigue creciendo año tras año: cada año entran más toneladas de petróleo en España.
Esta inagotable sed de petróleo se explica por el fuerte crecimiento del sector del transporte, tanto público como privado. El número de vehículos de todas clases que se mueven en España está creciendo a buen ritmo, y hoy por hoy solo pueden moverse a base de gasóleo, gasolina o queroseno.
Gas natural
El gas natural ha conquistado una posición como el menos malo de los combustibles fósiles, por ser adaptable, eficiente y poco contaminante.

El consumo de gas natural explica una sexta parte del total de gasto de energía primaria del país. Datos en Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo)
El gas natural ha superado recientemente al carbón en España como la segunda fuente en importancia de energía primaria, y su crecimiento en los próximos años será rápido.
El consumo de gas natural, tras unos modestos comienzos hacia 1970, crece actualmente con un ritmo cada vez más acelerado.
La tendencia actual va en la dirección de reducir la fuerte dependencia del gas natural procedente de Argelia (casi la mitad del consumo total en 2004), diversificando las fuentes de abastecimiento.
El gas natural se muestra como un combustible muy adecuado para el medio urbano, por su casi nula producción de contaminantes. También está ganando posiciones en la producción de energía eléctrica en centrales de alto rendimiento, en sustitución del carbón. Su empleo en la industria también crece, con la ventaja añadida de poder adaptarse fácilmente a la cogeneración de energía eléctrica
Impacto sobre el medio
La energía afecta a todos los compartimentos del medio ambiente, desde la emisión de compuestos tóxicos a la atmósfera al ruido que generan las palas de los aerogeneradores.
Compuestos tóxicos
En dosis muy reducidas, los tóxicos actúan como venenos potentes sobre el organismo. Determinados procesos de generación o transporte de energía tienen un riesgo potencial o real de emisión al medio ambiente de estos compuestos.
Tres puntos donde se pueden encontrar tóxicos: el humo de la chimenea y las cenizas de una incineradora, y un transformador de corriente eléctrica.
Ruido
La mayor parte de los procesos que generan o consumen energía producen ruido. El resultado final es un mar de ruido con graves consecuencias para la salud de las personas.
Impacto sobre las aguas
El agua, tanto marítima como continental, sufre variados impactos derivados de nuestro modelo de producción y consumo de energía.
Vertidos petroleros, lavado de carbón y refrigeración de centrales térmicas: tres ejemplos de contaminación del agua por la fabricación y transporte de energía.
Óxidos de nitrógeno

Los óxidos de nitrógeno son un contaminante difícil de erradicar, pues no dependen de la composición del combustible, sino de la temperatura a que se quema.
Residuos radiactivos
Los residuos radiactivos producen radiaciones destructivas para los tejidos de los seres vivos, y su peligro subsiste durante muchos años.
Cuatro localizaciones de los residuos de la actividad nuclear: piscinas en el interior de las centrales nucleares, almacenamiento (futuro) subterráneo, desmantelamiento de centrales nucleares y almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad en contenedores herméticos.
Residuos
La producción y consumo de energía produce todo tipo de residuos sólidos: los de la minería energética son los más voluminosos y las cenizas de
combustión los más engorrosos.
El "antes y después" muestra la restauración de una explotación minera a cielo abierto y de una montaña de escorias de carbón.
La minería energética, principalmente de carbón y de uranio, produce gran cantidad de residuos que se suelen acumular en forma de montañas de estériles y escorias. Estas acumulaciones de material pueden modificar la red de drenaje natural y contaminar las aguas con sustancias liberadas por el mineral pulverizado.
C02

El dióxido de carbono ha pasado de ser un elemento de la atmósfera conocido solo por especialistas a la primera línea del debate político mundial.
El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero. Desde hace aproximadamente dos siglos, su concentración en la atmósfera ha aumentado significativamente por la quema de combustibles fósiles.
Dióxido de azufre

El SO
2 es un contaminante clásico, que alcanzó su máximo nivel de emisión hace décadas y que desde entonces está en retroceso. No obstante, sus efectos persistirán durante muchos años.
La concentración de dióxido de azufre en la atmósfera de las grandes ciudades era un problema muy grave hacia 1970. Madrid superó la media de 150 microgramos de SO
2 por metro cúbico de aire en 1973. Bilbao y su área metropolitana dieron cifras todavía peores.
Humos (partículas en suspensión)
Las partículas en suspensión son un tipo de contaminante que deriva de la quema de combustible sólido.
Las partículas en suspensión en el aire reducen la visibilidad. En los peores casos, se forma un espeso smog que cubre la ciudad con una penumbra permanente. En la fotografía se puede ver la calle de Alcalá (Madrid) a las 12 de la mañana de un día de invierno de 1972, cuando áun abundaban las calefacciones de carbón.
Fotografía: Revista Blanco y Negro, 29 de enero de 1972.
La contaminación por partículas de hollín flotando en el aire es una vieja conocida del ser humano. Muchas personas, obligadas a cocinar con leña en estancias mal ventiladas, acababan con los pulmones negros como los de un fumador empedernido.
Impacto sobre el paisaje
Todas las actividades relacionadas con la producción y consumo de energía tienen un cierto grado de impacto sobre el paisaje y la biodiversidad.
Alineaciones de aerogeneradores, penachos de humo de centrales térmicas o tendidos de alta tensión son algunos de los impactos visuales más notorios de la energía.
Todas las etapas del camino de la energía tienen un impacto mayor o menor sobre el paisaje y la biodiversidad. La mineria energética a cielo abierto crea enormes heridas en el terreno. El transporte de gas o petróleo en gasoductos u oleoductos abre profundos surcos en los campos.
Solución sostenible
Emplear los tipos de energía con un balance ambiental más favorable, y con una emisión cero de compuestos tóxicos.
COMPARACIONES
Las grandes diferencias en el desarrollo económico alcanzado y en el modelo de industrialización seguido, así como los yacimientos explotados, han influido para que el consumo y la producción de energía sean desiguales en los distintos países.
En los países en vías de desarrollo, la tracción animal y el trabajo humano, utilizado con fines mecánicos, tiene todavía una gran importancia. Por el contrario, la principal fuente energética del mundo industrializado son los combustible fósiles: carbón, petróleo, gas. ( Souchon y Deleage. 1996: pp 75 ).
El consumo de energía por habitante constituye uno de los indicadores más fiables del grado de desarrollo económico de una sociedad, algo que está íntimamente vinculado con el bienestar material. En este sentido la demanda energética se asocia de forma generalizada con el producto nacional bruto de un país, con su capacidad industrial y con el nivel de vida alcanzado por sus habitantes (Barrachina et alter, 1993, pp 24).
PRINCIPALES ÁREAS DE CONSUMO DE ENERGÍA
Teniendo en cuenta estos aspectos distinguiremos las siguientes áreas:
América del Norte:
Estados Unidos y Canadá reúnen la doble calidad de ser grandes productores y consumidores de energía. Disponen de grandes recursos de las principales fuentes de energía primarias, a la vez que su consumo energético tanto en términos absolutos como por habitante está entre los más grandes del mundo, así Norteamérica tiene un consumo expresado en millones de Tep en 1995 de 886 millones de petróleo, 626 de gas natural, 519 de carbón, 208 de nuclear ( expresado en Gwh ) y 54 de Hidroelectricidad. (Azcárate-Mingorance. 1998/99: pp 8) En conjunto su balance se puede considerar equilibrado, pues el pequeño déficit de los EE.UU. está compensado por el superávit canadiense. Por fuentes primarias esta zona importa hidrocarburos y exporte carbón y uranio.
Costes medioambientales.
| Al evaluar los costes ambienta-les diferenciamos dos tipos: | 1. Impacto causado por la producción y 2. por el consumo | 1. Países productores de energías fósiles.Deterioro ambiental y paisajistico | 2. Costes ambientales relacionados directamente con los agentes de contaminación |
| CLASIFICACIÓN DE LOS COSTES AMBIENTALES: 1. SOBRE EL MEDIO FÍSICO | A) Lluvia ácida: Comp.reacciones químicas producidas por la emisión de SO2 y Nx, que con el efecto de la luz solar y al mezclarse con la humedad del aire se transforma en ácido sulfúrico y nítrico, que precipitan sobre extensas superficies. Origen: combustión de energías fósiles, sobre todo carbón, que emiten a la atmósfera estas sustancias contaminantes. C.M. sobre Acidificación del Medio: evaluó en 100 millones de Tm/año la emisión de azufre a la atmósfera. Concentración de SO2 permisible: 66 ppm. Zonas acidificadas: L.Esca bosq. Eur. central, etc.. Protocolo de Helsinki: reducción de SO2 para el año 1993 por debajo del nivel de 1980. España, Polonia y R. Unido no aceptan el Protocolo | B) Cambio climático: CO2: Efecto invernadero. Consecuencias: Elevación temperatura (+1ºC), fusión parcial casquetes polares, subida del nivel del mar. O.M.M, 1982: si el consumo de energía continuaba creciendo durante los próximos 20 años al mismo ritmo que en la década anterior, la concentración de CO2 en el año 1990 llegaría a 360 ppm, elevándose a 400 ppm para el 2000. El CO2 es absorbente radiación infrarroja emitida desde la Tierra, por tanto retiene el calor en las proximidades de la superficie: E. Invernadero. A> concentración de CO2> calentamiento. Gases e. invernadero: CO2, halocarburos(flúor, cloro, bromo, yodo), metano(fermentación, pirólisis), gas del alumbrado o gas de refinería, óxido nitroso(N2O). Soluciones: repoblación forestal, no es la panacea. | C) Disminución capa de ozono: Ozonosfera: filtro protecto rayos ultravioletas. Consecuencias: Cánceres, cegueras y otras enfermedades en hombre y animales. Origen: CFCs , N2O,etc. Descomposición de CFC en la Estratosfera y liberación de átomos de Cl que destruyen el O3. Años 80: consumo mundi al de CFC: 1 millón TM/año el 80% países industriales. Zonas agujeros capa O3: Ártico, agujero tamaño de Groenlandia, 3% de pérdi. Antártico: 50 % pérdida. Medidas: Compromiso de reducir la emisión de CFC. Protocolo de Montreal: 16.9.87: No hay unanimidad. Protocolo de Londres: 29.6.90:Unanimidad, eliminar CFC antes del 2000. España se desvinculó. Fondo Multilateral Provisi: ayudas a los países menos desarrollados.
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| 2. COSTES SOBRE EL MEDIO SOCIAL. |
| Medidas: E. Ambiental, protección y rehabilitación del patrimonio arquitectónico, entorno medioambiental. |
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| Impactos: Intoxicación pulmonar,etc Ruidos: C Acústica. Deterioro del paisaje: En- torno ecológico. | Difícil valoración y dificultad de evaluar por falta de datos. Ciclo producción/consumo |
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CONCLUSIONES
El medio ambiente no es tratable como un recurso de libre disponibilidad, es por el contrario, patrimonio de la sociedad. Aplicando una política ambiental y asegurando que las actividades de explotar sus recursos no afecten a terceros países, cualquier Estado tiene derecho a explotar sus recursos. Todos los países deben tener en cuenta las consideraciones ambientales al establecer sus planes de desarrollo. Muy pocos países aplican estos criterios, unos por motivos técnicos financieros, otros por carecer de apoyo legislativo o de voluntad política, etc. El resultado final de esta despreocupación ha sido y es los impactos ambientales no deseables. Se deben aplicar medidas preventivas que eviten los distintos tipos de contaminación.
Hay que tratar conjuntamente la política ambiental y la energética, asegurando la protección del medio ambiente, basándose en el análisis coste / rendimiento. Cuando se plantean los problemas medioambientales, hay que buscar soluciones políticas a escala local, nacional e internacional.
Para paliar los efectos negativos que se producen sobre el medio ambiente se elaboran políticas ambientales con la finalidad de corregir los impactos. Estas políticas responden a dos modelos: a) las que intentan servirse de los lazos de unión entre desarrollo y medio ambiente, y b) las orientadas a tratar problemas ambientales específicos que obligan a tomar decisiones concretas; en el primer caso, las directrices están basadas en fomentar la eficiencia de la energía desde un punto de vista económico; en el segundo, se abordan los problemas con la finalidad de modificar el comportamiento utilizando, según el principio de "quién contamina paga", o realizando medidas de control o de restricción.
USO DEL PETROLEO EN DISTISTOS PAISES

PRECIO DEL PETROLEO EN LOS ULTIMOS AÑOS
